El libro en La Revoltosa

Demasiada publicidad sobre la reproducción asistida en España“La rebelión comienza leyendo” decía un cartel que colgaba en la librería La Revoltosa de Gijón. Pues sí, las lectoras tanto como las autoras contribuyen con su granito de arena en estos tiempos de grandes cambios socioculturales.

El 7 de diciembre estuvimos en la librería La Revoltosa de Gijón dando una charla y abriendo el coloquio sobre la cantidad de publicidad de reproducción asistida que hay en un país con una de las tasas de natalidad más bajas y uno de los índices de desempleo y precariedad laboral más altos de Europa.  Podemos estar de acuerdo en que no está el horno para bollos y sin embargo, enormes cantidades de publicidad apelan constantemente a los deseos de la gente obviando la cruda realidad.

Es evidente que desde que Cryosbank entró en el mercado español hace más de tres años, el horizonte de opciones reproductivas se ha abierto a la libre determinación de cada cual para hacerlo en su casa, como hacen lesbianas, solteras e incluso parejas heterosexuales en la mayoría de países  de nuestro entorno europeo.

Las simples inseminaciones ya no son técnicas de reproducción asistida porque se realizan en casa habiendo elegido y comprado el esperma a un banco de gametos sexuales autorizado para ello.

La reciente admisión de las parejas lesbianas y las mujeres solteras en los ciclos de inseminación artificial costeados por la Sanidad Pública ha llegado tarde. Mucho ruido y pocas nueces. La tendencia social de las pocas valientes que hoy -con la que está cayendo- deciden tener hijos es otra. El contexto de la intimidad para la concepción es más natural y tiene mayor eficacia. Nada que ver con la medicalización de la vida.

Se considera técnica de reproducción asistida aquella que necesita la asistencia médica para llevarse a cabo.  Las clínicas de reproducción pierden feligresas lesbianas en las inseminaciones artificiales. Aunque ya se han inventado otra: la técnica ROPA. Siete años cumple en un limbo legal. ¿acabará cuajando a fuerza de publicidad?

Recuerdos a la asociación Xega que estuvieron con nosotras.

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